Recuérdame de María Martínez Ovejero | Promo

29.9.15


Recuérdame de María Martínez Ovejero
Éride ediciones

Un misterio yace tras los muros de hiedra y piedra de la vieja casa del acantilado. El tiempo, la muerte y el olvido silenciaron su historia. Cincuenta años después todo vuelve a cobrar vida. Un verano para alejarse de todo, un verano para conocerse, para enamorarse. Un verano que siempre recordarán.


1. VOLVER

Aún recordaba la brisa salada del mar, el suave calor del sol al atardecer de aquellos últimos días del verano, pero sobre todo recordaba su rostro, sus ojos verdes que reflejaban la inmensidad del mar. Recordaba el suave murmullo de su voz cansada que entonces no supo apreciar, su cuerpo delgado, cubierto por esa blusa turquesa que tanto le gustaba… ¿Cómo podía haberlo olvidado durante tanto tiempo? ¿Cómo entonces no vio que era una despedida? No como las otras. No un adiós temporal.
A veces, todavía le parecía escuchar su risa y el tono burlón de su voz cuando se metía con él…
Habían pasado ocho años desde la última vez que contempló aquel paisaje y aunque ahora era invierno y el mar enfurecido apenas dejaba una franja de arena transitable, ese era su mar. El mar de ellos. De aquellos días de sol y momentos compartidos. Lo que era ahora la vida que tenía… Se la debía por completo a aquellos días. En ese tiempo había aprendido a apreciar su existencia, a vivirla como el maravilloso regalo que era. Había aprendido a luchar y a levantarse después de cada caída. A asimilar los errores y a no lamentarse por ellos. Todo eso se lo debía únicamente a ella. A esa joven que con su tremendo amor por la vida y sus enormes ganas de luchar le había devuelto la alegría y la confianza en sí mismo. Tras dejar Galicia entonces, se prometió a sí mismo y a ella que aprovecharía cada instante al máximo y que no desperdiciaría ninguna de las oportunidades que se le presentaran.
Se dejó caer pesadamente sobre la arena aún húmeda de la marea nocturna. Había conducido más de seis horas para llegar allí, sin planearlo, simplemente supo que debía ir, que debía regresar. Debía acabar con los fantasmas que cada noche acudían a su mente en forma de sueños. Tenía que mostrarle que lo había conseguido, que había cumplido con lo que ella le había pedido y con las promesas que había hecho.
Hundió la cabeza entre las manos y dejó escapar un suspiro con nombre de mujer: «Lara…». El viento recogió su voz y la llevó lejos, más allá de la playa, remontando los escarpados acantilados, recorriendo la verde y húmeda sima, atravesando aquel muro viejo de piedra habitado por musgos y otras plantas que habían hecho de él su hogar, acariciando las hortensias y los rosales que fueron testigos mudos de todo aquello y depositándola en una de esas ventanas blancas que coronaban aquel edificio donde había empezado y acabado todo.
Y allí, entre las paredes de madera y los suelos de tarima, allí donde los muebles viejos y descoloridos habían visto pasar el tiempo con lentitud desde su partida, allí sobre uno de aquellos asientos recubiertos de cojines tapizados de polvo…, retumbó su voz y no pudo parecer otra cosa más que había vuelto a buscarla.
Y toda la casa se estremeció cuando ese murmullo recorrió todas las arterias de ladrillo y piedra y pareció que la luz volvió a atravesar los cristales, que volvió a colarse por cada una de las rendijas que dejaban entre sí los paneles de las persianas, devolviendo la vida y la esperanza.

Nació en 1987 en Talavera de la Reina. Cursó estudios de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad amplía su formación con estudios en Criminología en la UDIMA. En enero de 2014 publicó Recuérdame, su primera novela. Tierras de luz, Tierras de sombra supone su incursión en el mundo de la fantasía, sin abandonar la literatura de corte juvenil.

1 Mundo

  1. ¡Muchísimas gracias por acordarte de mi y dedicarme este pedacito de tu blog!
    Un besito enorme.😄

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